Más participación y tecnología: los desafíos del gobierno comunal de la futura capital regional

 

El municipio de Chillán jugará un rol clave en la instalación de la nueva Región de Ñuble.
Como capital regional, la comuna que cumple hoy 437 años, deberá ser capaz de anticiparse a los problemas y necesidades de los más de 200 mil habitantes que se proyectan para 2020 en la intercomuna Chillán-Chillán Viejo, y para ello, las herramientas que utilice serán fundamentales.
Una de ellas -la principal quizás-, es el Plan de Desarrollo Comunal (Pladeco), considerando la hoja de ruta de la ciudad en cuanto a cómo se debe plantear su crecimiento futuro, ya que identifica las principales demandas de la ciudadanía y establece metas en materias como desarrollo urbano, medio ambiente y sustentabilidad, identidad y patrimonio, transporte y conectividad, cultura, desarrollo social, económico, productivo y rural; salud, educación, turismo, gestión municipal, deportes, seguridad y servicios de emergencia.
En las bases de licitación del contrato adjudicado en marzo pasado a la Universidad del Bío-Bío para que elabore el Pladeco 2018-2023 de Chillán, se establece que se deben incluir “servicios de la comuna hacia la provincia y futura Región de Ñuble”, asumiendo el protagonismo que en corto tiempo tendrá la ciudad como capital regional, tanto en materia de organización política-administrativa, como centro de negocios.
Además, el municipio le solicitó a la casa de estudios diseñar mecanismos que amplíen las instancias de participación y control ciudadano, materia en que Chillán está en deuda.
En estos momentos, la Universidad del Bío-Bío se encuentra levantando información. Ya se reunió con los directores de departamento de la municipalidad; con el alcalde y los concejales. Posteriormente, se abocará a efectuar reuniones con la comunidad, en las que expondrán las ideas surgidas desde las autoridades. El objetivo es que la ciudadanía evalúe las propuestas, y haga otras, de manera que se genere una matriz de proyectos a ejecutar durante los próximos seis años.
Plan Regulador Intercomunal
Otro instrumento de participación que será primordial a la hora de enfocar la gestión del gobierno comunal como capital regional, es el Plan Regulador Intercomunal Chillán-Chillán Viejo (Prich), el cual data de 2007, y que sirve de base a los instrumentos de planificación propios de ambas comunas.
La Seremi de Vivienda y Urbanismo comenzó oficialmente las gestiones para actualizar el Prich. Es más, el 13 de julio se cierra oficialmente el proceso de licitación con la recepción de las ofertas de empresas interesadas en quedarse con el contrato del plan, que modelará el desarrollo futuro de la conurbación.
El organismo estatal cuenta con $135 millones para costear los estudios orientados a actualizar la carta de navegación de todo el territorio, que en los últimos años ha experimentado notorios cambios.
Según la Seremi de Vivienda, un antecedente importante a considerar por el consultor “es el proceso de creación de la Región de Ñuble, proyecto de ley que fue aprobado por el Senado el 10 de enero del 2017 y que hoy se encuentra en la Cámara de Diputados para su discusión final. Dicho proyecto propone convertir a la Provincia de Ñuble en la XVI Región del país, siendo Chillán la nueva capital regional. Por lo anterior, la consultora deberá incorporar dicho escenario desde el inicio del estudio, incluyendo a la comunidad y actores clave del ámbito público y privado que han participado en el proceso de creación de esta nueva región”.
Nuevo Concejo y más tecnología
A partir de las elecciones municipales de 2020, Chillán pasará a formar parte del grupo de 22 comunas a nivel nacional que cuentan con 10 concejales, ya que superará el padrón de 150 mil electores. Más autoridades para dar respuesta a los requerimientos ciudadanos, además de una nueva apuesta para mejorar la difusión del quehacer municipal, como será la televisación vía streaming de los concejos; ayudará a mejorar la gestión municipal.
Paralelamente, el municipio se encuentra en proceso de revisión de las plantas, ya que de acuerdo a la nueva normativa aprobada el año pasado, podrá efectuar cambios después de más de dos décadas. Esto, según fuentes internas, irá de la mano de un proceso de tecnologización de los trámites, como una forma de mejorar el servicio hacia la comunidad.